Los derechos de autor (copyright) protegen la expresión de un contenido, no el contenido en sí mismo. Se desarrollaron para recompensar a los autores de libros o de arte. Las obras protegidas pueden expresar ideas, conocimientos o métodos libremente utilizables, pero se prohíbe reproducirlas sin permiso, total o parcialmente, con o sin modificaciones.
Esta protección es muy sencilla, ya que entra automáticamente a cumplir su funcion al momento de publicación de la obra con ámbito casi universal. Hoy en dia esta proteccion se ha extendido a los software computacionales e inclusive en algunas partes a recopilaciones de datos.
La aplicación de derechos se especifica por un contrato denominado licencia. En el caso de programas privados, éstos generalmente se distribuyen por medio de licencias de uso no exclusivo, que se entiende y se aceptan automáticamente al abrir o instalar el producto. Estas licencias estipulan lo que los usuarios pueden hacer con el programa en cuanto a uso, redistribución, modificación, entre otras clausulas y en qué condiciones éstas deben funcionar. Es la legislación sobre propiedad intelectual la que impide legalmente que se pueda, por ejemplo, vender copias de un programa que tenemos aun cuando sea de nuestra propiedad o lo hayamos comprado. Por ello, el modelo de software privado es posible porque los estados han puesto una legislación que está diseñada para ello.
En estricto rigor lo que ocurre con el software libre no es muy diferente a lo mensionado anteriormente, también se distribuyen bajo licencia. Lo que que les diferencia es precisamente qué permite esa licencia, como vimos anteriormente, en el caso de los programas libres, no restringen precisamente el uso, la redistribución y la modificación, lo que pueden imponer son condiciones a satisfacer precisamente en caso de que se quiera redistribuir el programa. Por ejemplo, pueden exigir que se respeten las indicaciones de autoría, o que se incluya el código fuente si se quiere redistribuir el programa listo para ejecutar.
Aunque en esencia software libre y software propietario se diferencien en la licencia con la que los autores publican sus programas, es importante hacer hincapié en que esta diferencia se refleja en condiciones de uso y redistribución.
Como se visto a lo largo de los últimos años, esto ha originado no sólo métodos de desarrollo totalmente diferentes, sino incluso formas prácticamente opuestas de entender la informática.
Las condiciones y/o restricciones que imponen las licencias sólo pueden ser precisadas por los propios autores, que según lo que dice la normativa de propiedad intelectual éllos son los propietarios de la obra. En cualquier caso, la propiedad de la obra será solo de los autores, ya que la licencia no supone transferencia de propiedad, sino solamente derecho de uso y, en algunos casos, de distribución.
Por ello, los autores de software libre en ningún caso renuncian a la propiedad de su creación, sino que permiten a terceros que la usen, la modifiquen y la redistribuyan.
Un tema que no está mensionado es lo que sucede con las contribuciones externas a un proyecto de software libre, mediante una iniciativa de la Free Software Fundation permite incluir todos los derechos de la licencia a cualquiera que aporte con mas de diez lineas de codigo a un proyecto dado, es una excelente muestra de que el software libre tiene politicas con respecto a terceros.
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